Cuando el internet es más importante, hay un problema

La psicóloga María “Alex” López ha visto a padres desesperados por las horas excesivas que sus hijos pasan en internet.

“Una de las cosas que más se quejan los papás es el tema de Facebook, las horas que pasan en Facebook y distintos tipos de redes sociales donde se comunican con los amigos. Como que el mundo de ellos pasa por esta cuestión virtual, por estas redes sociales, pasan más en el mundo (digital) que la vida real”, señaló López, quien dirige uno de los Centros de Familia y Juventud del distrito escolar de Dallas.

El uso de internet se convierte en un problema cuando empieza a interferir en la rutina diaria del niño, coinciden expertos. Puede llegar un momento en el que se obsesionan y pasan demasiadas horas jugando, revisando compulsivamente las redes sociales o incluso viendo pornografía, advierten.

“Pasan una cantidad de horas excesivas y los padres intentan controlar ese tema sacándoles el teléfono, restringiéndoles el acceso a internet pero esto genera problemas porque el niño se enoja, se rehúsa a ir a la escuela, avienta cosas”, señaló la directora del centro Kiosco en Hedgeway Drive. “He tenido casos donde el niño ha destrozado la computadora”.

El diagnóstico clínico de la adicción a internet está aún en discusión. Médicos como Dimitri Christakis, director del Centro para la Salud, el Comportamiento y el Desarrollo del niño en Seattle, consideran probable que en futuro sea incluido como un desorden en el Manual de Desórdenes Mentales.

Luego de mucha discusión y especulación, la última versión de la guía, publicada en mayo, incluyó a la “adicción a juegos por internet” como una condición que amerita más estudio.

“Lo importante es que los padres estén atentos a si el uso de internet por parte de sus hijos interfiere en lo que llamamos sus actividades de la vida diaria”, alertó Christakis. “Si está haciendo que sea difícil para ellos hacer la tarea, si prefieren eso que hablar con sus amigos, si llegan tarde a la cena, si sus calificaciones están siendo afectadas, si es muy obvio que el uso de internet está deteriorando su rendimiento”.

López y Christakis comparan el uso compulsivo de internet con una adicción a una droga.

Christakis, profesor de pediatría en la Universidad de Washington, señala que el objeto de la adicción activa la zona de recompensa del cerebro y le muestra qué fue lo que nos causó placer, para que lo hagamos de nuevo.

“No hay nada malo con esa recompensa de dopamina, eso es lo que nos hace hacer cosas buenas también, ese sentido de recompensa; pero como con muchas cosas que son buenas y nos causan placer, puedes caer en el uso excesivo y volverte dependiente de ellas”, dijo. “Sea lo que sea que crea esa recompensan en línea, ya sea pornografía o juegos o incluso el uso constante de Facebook, puede volverse tan placentero con el tiempo que tu cerebro te lo pide y cuando dejas de tenerlo sufres una respuesta física de abstinencia”.

Ambos recomiendan que lo padres establezcan límites y un balance en el uso de internet para prevenir actitudes nocivas.

“Muchas veces los papás piensan que la televisión o la computadora o el teléfono son entretenimiento para el niño, y ellos están ocupados trabajando muchas horas, y lo que en un momento fue una solución porque se entretienen un rato, luego se convirtió en un problema”, dijo López.

De allí que sugiere que el niño o adolescente “esté supervisado, que tenga límites, decirle, ‘bueno, vas a usar la computadora o el teléfono por media hora, por una hora por día, y ya”.

Si la situación empieza a obstaculizar el rendimiento del niño y su vida cotidiana, se recomienda buscar ayuda psicológica profesional.

“Este puede ser un síntoma de otro problema”, acotó López. “Puede haber una personalidad o una tendencia digamos a la adicción”.

Fuente: American Academics of Pediatrics,Dr. Dimitri Christakis/Youth and Family Centers, María López.

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